Mérida, el epicentro de la pasión por el Mundial
En el Mundial de México 1970, el Distrito Federal, Guadalajara, Puebla, León y Toluca, fueron las ciudades sede de los partidos.
En 1986, creció el número de ciudades. Se sumaron Ciudad Neza, Monterrey, Zapopan, y se anexaron estadios en urbes que repetían como sedes en Guadalajara y la hoy llamada Ciudad de México, además de Puebla, Toluca y León.
Ahora, en el primer Mundial de la historia que será organizado por tres países, repetirán como sedes las tres ciudades más importantes del país: CDMX, Guadalajara y Monterrey. Sí, por tercera ocasión, la fiesta mundialista se concentrará en los Estados del centro, occidente y norte del país. Al compartir sede con los vecinos del norte, México solamente recibirá 13 de los 104 partidos; Estados Unidos organizará 78 y Canadá también 13.
“Sacar” el Mundial de las ciudades de siempre no es cosa fácil. Es un tema de infraestructura, de capacidad financiera y de afición por el futbol. También político, por supuesto.
Pero eso no nos impide intentarlo al menos. Para 2026, queremos que Mérida se convierta en el epicentro de la pasión por el futbol y el deporte en general en una región que ha sido históricamente relegada de este tipo de eventos, pero que cada vez se consolida no sólo como un atractivo histórico, cultural y turístico, sino también empresarial y deportivo.
El de 2026 será un Mundial histórico por muchas razones: porque México se convertirá en el primer país en ser sede por tercera ocasión, por jugarse por primera vez en tres países de manera simultánea, por innovar en formato y permite la participación de 48 países, lo que incrementará la asistencia a los estadios y por el reto logístico que todo esto implica aderezado con las diferencias de horarios, climas y culturas representadas.
Para nosotros será histórico también porque, siguiendo los lineamientos de la FIFA, con el Festival Mérida Mundialista estaremos ampliando el alcance de la pasión por el futbol a una región casi inexplorada hasta ahora en la geografía futbolística.
Así como cada una de las selecciones que participarán en el torneo, el equipo de Mérida Mundialista trabaja ya en la organización de las actividades de las que se compone:
- Para la Feria de la Lectura de Yucatán (FILEY), analizando las alianzas, los autores y las mesas de discusión que hemos considerado para llevar al balompié de la cancha a los libros.
- Para el concurso de arte urbano, buscando a los artistas que quieran sumarse y expresa lo que el futbol significa para sus vidas.
- Para los encuentros con leyendas del futbol mundial, analizando perfiles y disponibilidad, así como el aporte que pueden hacer a la audiencia.
- Las posibles sedes y actividades de los Fan Fest para ver los mejores partidos del torneo.
- El formato del mundialito callejero.
- Los candidatos para el mundial gastronómico, entre otras cosas.
A un año de vivirlo, la cuenta regresiva se ha convertido una inyección diaria de entusiasmo. Será un Mundial histórico, en las ciudades sede y en otras como la nuestra, donde comenzamos a jugar con una pelota casi 3 mil 500 años antes de que se reglamentara el futbol moderno.
La pelota también es nuestra es la frase que resume la razón de ser de este esfuerzo colectivo, donde gobiernos, empresarios, instituciones académicas nos uniremos para hacer realidad el Festival Mérida Mundialista en la capital del Mundo Maya.
Desde tiempos ancestrales, la pelota ha sido símbolo de vida, de poder y de conexión espiritual en el mundo maya. El juego de pelota, o pok ta pok, no era sólo un deporte: era un ritual cargado de significado, una representación del equilibrio entre el cielo y la tierra. Hoy, más de 3 mil años después, la pelota sigue uniendo a millones. El fútbol es la pasión que conecta culturas, despierta emociones y construye identidad. Por eso, en Mérida Mundialista, unimos pasado y presente: porque para el pueblo maya y para los amantes del fútbol, la pelota no es sólo un juego —es un símbolo de lo que somos.
